Collar Scalibor

El Collar Scalibor está indicado en los programas de control de Leishmaniasis por el efecto repelente y anti alimentación sobre el vector (Lutzomia longispalpis). El efecto repelente y letal sobre los agentes trasmisores de Leishmaniasis dura de 5 a 6 meses.

Importancia de la enfermedad

La Leishmaniasis es una enfermedad del perro y el hombre provocada por el protozoario Leishmania, que desarrolla su ciclo biológico en parte en el tracto digestivo de mosquitos (flebótomos) y en parte en el interior de células mononucleares fagocitarias de varios vertebrados, entre ellos el perro y el hombre. El perro es considerado el principal reservorio epidemiológico.

En América Latina, Leishmania infantum produce la forma visceral de la enfermedad, que se caracteriza por afectar diferentes órganos en perros y seres humanos.

La Leishmaniasis está considerada por la Organización Mundial de la Salud como una zoonosis emergente. La leishmaniasis visceral (LV) ha sido reconocida como una parasitosis de importancia en salud pública debido a su dispersión geográfica, la asociación con HIV y resistencia a las drogas terapéuticas.

Se estima 350 millones de personas en riesgo, 2 millones de nuevos casos al año y entre 20.000 a 30.000 personas mueren de leishmaniasis a nivel mundial cada año (WHO, Technical Report Series 949. Marzo, 2010). En América Latina, posee una tasa de letalidad promedio del 8%. Sin tratamiento, puede llegar a más del 90%, especialmente en niños. Recientemente, se ha observado su rápida expansión hacia el sur del continente, con brotes epidémicos en ambientes urbanos debido a Leishmania infantum (chagasi), con el perro como reservorio principal, y el insecto Lutzomyia longipalpis, como el vector más frecuente.

A partir de la urbanización y emergencia en el sur de Brasil y Paraguay, se notificó la presencia del insecto vector Lutzomyia longipalpis en Argentina (Formosa, 2004; Misiones, primer caso humano en 2006). En diciembre de 2008 la provincia de Misiones ya había notificado 34 casos humanos y en Corrientes se notificaban casos de LV canina.

En 2000, se informa de un caso clínico en un perro en el sur de Uruguay; en 2011 se comunica la aparición de leishmaniasis en un perro importado. Durante 2015 en Salto, Uruguay, se realiza el diagnóstico de numerosos perros positivos a leishmaniasis. En 2016 se realizan eutanasias en perros seropositivos. Actualmente, las autoridades sanitarias trabajan en el lanzamiento de una campaña de prevención de la enfermedad en los departamentos de Salto y Artigas.

Transmisión, sintomatología y control

Los mosquitos infectados transmiten la leishmaniasis a través de las picaduras. Las formas infectantes son liberadas en la epidermis y fagocitadas por células del sistema mononuclear fagocitario. El ciclo en los vertebrados (perro, hombre) se completa luego de varias fases parasitarias. Los mosquitos se contaminan nuevamente al picar perros portadores de leishmanias. En el tubo digestivo de los mosquitos se desarrollan formas infectantes que se transmiten a través de las picaduras; de esta manera se completa el ciclo biológico del parásito.

La leishmaniasis se transmite a través de mosquitos flebótomos de hábitos nocturnos, de perros infectados al hombre. Las hembras precisan ingerir sangre para el desarrollo de los huevos. Los insectos pican al perro y al hombre, principalmente durante la estación de lluvias cuando los mosquitos invaden las residencias.

 

 

Los síntomas en el perro pueden aparecer desde los 3 meses hasta algunos años después de la picadura del mosquito. La infección por leishmania generalmente produce una enfermedad sistémica crónica. Los síntomas son poco específicos. Debido a esto y a la gran cantidad de animales asintomáticos, el diagnóstico de leishmaniasis sólo puede ser confirmado por pruebas de laboratorio.

La leishmaniasis es más resistente al tratamiento en perros que en el hombre. El tratamiento en el perro no está recomendado porque, en general, no se logra la eliminación completa de los parásitos.

Las medidas de control para la leishmaniasis, a través del control del único reservorio doméstico (el perro) deberían integrar tres aspectos:

  1. La vigilancia de la infección en el perro,
  2. El tratamiento y la protección de perros infectados y en riesgo de infección, y
  3. Medidas en contra del vector con el doble propósito de ayudar a la prevención de la transmisión de Leishmania a los perros libres de la infección y para el control de la transmisión del perro infectado a otros perros.

El collar Scalibor ha sido estudiado bajo diferentes circunstancias, en distintas áreas del mundo y frente a diferentes especies del vector (flebótomos) siempre con resultados alentadores.

En Brasil, por ejemplo, se ha demostrado la eficacia del efecto anti alimentario, incluso frente a vectores diferentes al Phlebotomus perniciosus durante una estación completa.

En la primera prueba de campo desarrollada en Italia, se destacó que en caso de una fuerte presión infecciosa los collares reducían el riesgo de transmisión en perros hasta el 86%.

Otra prueba desarrollada en Irán, donde el perro es un importante reservorio de la Leishmaniasis humana, revela que el uso masivo de los collares Scalibor puede contribuir a la disminución de la seroconversión incluso en personas.

Finalmente, otra prueba de campo desarrollada en los últimos años en Brasil, evidenció que el tratamiento masivo de la población canina, importante reservorio de la Leishmaniasis humana, podía contribuir a preservar la salud humana de esta terrible enfermedad. Gracias al uso de collares impregnados con deltametrina (Scalibor), se consiguió una reducción de la prevalencia de la leishmaniasis canina y de la incidencia en perros y personas.

Todos estos hallazgos tienen especial relevancia si consideramos la importancia de la Leishmaniasis no sólo en medicina veterinaria. Es fundamental tener conciencia de la trascendencia de esta enfermedad a nivel global.

Los veterinarios de las áreas endémicas están convencidos de la necesidad de reducir las infecciones mediante métodos preventivos. Sin embargo, el aumento de los movimientos de personas y animales, el cambio de la temperatura estacional y el aumento de la población vectorial o su expansión, hacen que sea necesaria una especial atención por parte de toda la comunidad veterinaria.

En algunos países donde la enfermedad es endémica, los programas dirigidos a la prevención de la infección humana están enfocados al control del vector y al sacrificio de los perros seropositivos que representan el reservorio de la enfermedad.

La eficacia del programa de sacrificio de perros está siendo cuestionada tanto desde el punto de vista práctico y logístico como desde un punto de vista teórico y moral; a menudo fracasa por diferentes motivos. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que un importante número de perros infectados e infecciosos, no se identifican por la sensibilidad de los métodos diagnósticos utilizados o porque los propietarios, que rechazan esta práctica, no acuden a los controles periódicos.

Cada collar contiene Deltametrina al 4% (equivalente a 40g/kg, integrada a la matriz del collar); estabilizadores, agente colorante y material plástico no más del 96%

Luego de retirado del envase, sacudir el collar antes de colocarlo en el perro. Es conveniente que el collar se mantenga en contacto con la piel, debido a que el principio activo se dispersa por la capa  lipídica de la misma y se distribuye por todo el cuerpo del animal. No actúa por evaporación como los collares convencionales. El collar tiene una duración de 6 meses para control de garrapatas, 4 meses sobre mosquitos y 6 meses para el control de los flebótomos transmisores de Leishmaniasis.

La tecnología de liberación del collar permite que la Deltametrina se libere directa y exclusivamente sobre la piel del perro, distribuyendose sobre la capa lipídica, cubriendo todo su cuerpo en una semana. La Deltametrina está fuertemente ligada al excipiente Trifenilfosfato (TPP). Cuando ambos componentes están en contacto, se forma el complejo DTM + TPP. La materia prima del collar está saturada de este complejo. El principio activo se aloja en el interior del collar y se libera progresivamente hasta los 6 meses con el roce con la piel y el pelo.

Esta tecnología de liberación se diferencia de la mayoría de los collares, en los cuales el principio activo se libera por evaporación. En estos, el principio activo se pierde y produce olor; solamente una fracción pequeña permanece para la protección del perro. La acción se ejerce por efecto repelente evitando que los insectos y parásitos se alojen y alimenten e incluso que lleguen a picar y finalmente produce la muerte. 

El collar Scalibor es resistente al agua; no es necesario retirar el collar cuando el perro entra en contacto con la lluvia o durante los baños.

No utilizar en cachorros menores de 7 semanas. No aplicar en animales que muestren extensas lesiones de piel. El producto mantenido en su envase original no sufre alteraciones. Debido a su formulación, mantiene inalterado su efecto aún luego de baños o lluvia. Mantener fuera del alcance de los niños. Conservar a temperatura inferior a los 25°C.

Caja que contiene 6 collares de 48 cm (para razas chicas y medianas) y 65 cm (para razas grandes)

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